Introitus

La idea. Elaborar un cartulario definitivo, un archivo general que contenga todo sobre Agustín Aguilar Tagle, así como aquello que se dio, se da y se dará en torno a su persona. En la medida de lo posible, se evitará el uso de imágenes decorativas (se usarán sólo aquellas que tengan cierto valor documental). Asimismo, se prescindirá de retorcidos estilos literarios a favor de la claridad y la objetividad (la excepción: que el documento original sea en sí mismo un texto con pretensiones artísticas). El propósito. Facilitar la investigación biográfica, bibliogáfica, audiográfica y fotográfica posterior a la muerte de Agustín Aguilar Tagle, de manera tal que sus herederos espirituales puedan dedicar los días a su propio presente y no a la reconstrucción titánica de virtudes, hazañas, amores, aforismos, anécdotas y pecados de un ser humano laberíntico, complejo y contradictorio. El compromiso. Cuando busco la verdad, pregunto por la belleza (AAT).













viernes, 6 de junio de 2014

Nadie goza el beso desde afuera


Bésame rumiante, deja
que el mundo ruede
mientras nos comemos.
K.H. Ganesha


El beso sólo es gozo dentro de sí mismo. Afuera, la humanidad desaprueba, se divierte, se asquea, se excita, se acuerda, se duele, se enoja, se indigna, se asombra, se ríe, se alumbra, se sabe, se espanta. Sonríe, pero no goza. Nadie goza el beso desde afuera.

El voyeur de besos no goza el beso ajeno, sólo lo usa para su propio dolor-gozo, el dolor-gozo suyo, el dolor-gozo que brota en otro planeta, en un mundo hacia el que sus miradas intrusas envían instantáneas de lo observado. Ese mundo es un mar de llanto sobre el que flotan cientos de fotografías Polaroid (la mirada del voyeur está compuesta de substancias químicas).

Nadie goza el beso desde afuera. Y esto explica un fenómeno comprobable: las putas se niegan a besar. Todo tiene precio, excepto el beso. Las putas no besan. ¿Cómo lo sé? ¡Porque lo sé, porque lo sé! Tengo amigas de la calle (ellas me cuentan). Además, una tarde de abril de 1987, atrapado en el Hotel Tijuana, una puta me besó.

Ella fijó su mirada en mis ojos y me dijo, con el tono de quien ha tirado al suelo y hecho añicos un jarrón de porcelana china:

-Esto nunca lo hago, esto no tiene nada que ver con otra cosa. Me equivoqué, me distraje. Si pudiera arrebatarte mi beso, lo haría.
-¡Déjalo, no pasa nada!
-No, sí pasa. Pasa que tú no entiendes –respondió ella mientras dejaba la cama y se vestía-. Ya ni modo: acabo de traicionarme, he tropezado y no merezco más que tu amor: tenemos que vivir juntos. ¿Me amas?

Yo tuve que amarla. Y vivimos juntos durante mucho tiempo, hasta que ella recordó quién era (nos despedimos en el Hotel Tijuana, y no dejó que yo la besara).

Nadie goza el beso desde afuera, porque el gozo del beso existe sólo dentro del beso. El beso no va más allá de sí mismo. ¡No debería ir más allá de sí mismo! Lo cierto es que muchos terminamos amando lo que besamos, como las putas cuando se equivocan. Lo correcto es besar lo que se ama, no amar lo que se besa, porque el que ama lo que besa corre el riesgo de odiar algún día lo que besa. En cambio, el que besa lo que ama, no corre ningún riesgo. ¡No existe el desbeso! No podemos desbesar a quien amamos.

Por otro lado, nadie hace la revolución con un beso. La revolución estalla sin que los labios y las lenguas digan esta boca es mía. Luego, al triunfar, entonces sí, toda revolución se llena de besos. ¿Por qué? ¡Porque es demasiada la alegría y hay que apagarla con besos!

Los besos sirven para que regresemos a nuestra tristeza natural.

Observemos a una pareja que se besa: cuando termina de besarse, sus partes se miran con tristeza, con mucha tristeza. Siempre se miran con tristeza los que acaban de besarse. Algunos llaman ternura a la tristeza. ¡Es lo mismo! La ternura es un estado de suavidad y dulzura que se resume en una sonrisa melancólica y una mirada triste, profundamente triste. Porque el beso esboza la realidad platónica de nuestros cuerpos: estamos escindidos, estamos disgregados, somos frutos de la disgregación, islas condenadas a ser lo que somos, islas que encuentran en el beso una manera de mojar la playa de otras islas.

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